A 20 años de su llegada a México, entrevistamos a Sarioli Specia, Fundadora de Alfa Inmobiliaria México, cuenta cómo una red que empezó conectando profesionales convirtió los problemas cotidianos del sector en una metodología propia —y por qué la innovación ha sido su constante desde el primer día
Alfa cumple 20 años en México, pero su historia comenzó mucho antes. ¿Cómo nació realmente esta manera diferente de ser inmobiliario? Alfa se fundó en España en 1997, con una idea muy adelantada para su época: usar la tecnología para conectar a profesionales inmobiliarios y administradores de condominios, compartir propiedades
y trabajar en red.
A partir de ahí se construyó algo mucho más grande. Cuando empiezas a compartir propiedades necesitas reglas, orden y una forma distinta de colaborar. Así nació también nuestra Asamblea, y con ella un descubrimiento revelador: aunque cada inmobiliario trabajaba por su cuenta, casi todos tenían exactamente los mismos problemas. De ahí fue naciendo nuestra metodología. Por eso siempre digo que Alfa no nació de una teoría. Nació de la tecnología, de la colaboración y de resolver problemas reales del mercado.
¿En qué momento esa red tecnológica terminó convirtiéndose también en una metodología inmobiliaria?
Cuando empezamos a escuchar lo que pasaba dentro de la red. Había problemas para captar propiedades, para fijar el precio correcto, para negociar, para cobrar las comisiones y hasta para colaborar entre colegas sin sentir que competían unos contra otros. En lugar de aceptar que “así es el sector”, buscamos soluciones. De ahí nacieron los procesos y las herramientas que terminaron siendo nuestra metodología. Y lo curioso es que algunas eran tan adelantadas para su momento que hasta a nosotros nos costaba implementarlas del todo. La pandemia, por ejemplo, volvió normales muchas formas de trabajar que Alfa llevaba años impulsando. Nuestra metodología no ha necesitado reinventarse. Se ha perfeccionado, porque nació resolviendo problemas que siguen vigentes en el sector.
¿Cómo se mantiene innovadora una metodología después de tantos años?
Porque una cosa es la metodología y otra las herramientas para llevarla cada vez más lejos. La esencia se mantiene; la tecnología no deja de avanzar y nosotros tampoco. Formar parte de una red internacional nos permite ver qué se está desarrollando en otros mercados e incorporar lo que sirve para trabajar mejor en México. Hoy tenemos herramientas que hace 20 años no maginábamos, pero el objetivo es el mismo: más información, mejores decisiones, mejor servicio. Incluso dimos un paso que en el sector no existía: llevar la neurociencia a la operación inmobiliaria. Lo llamamos Neuroinmobiliaria —entender cómo decide realmente una persona cuando compra o vende su patrimonio— y es una categoría que hoy nadie más trabaja. Para nosotros innovar no
es cambiar por cambiar. Es encontrar una mejor manera de hacer las cosas. Hoy todo el mundo habla de Inteligencia Artificial.
¿Cómo usa Alfa la tecnología para que realmente beneficie al cliente?
Para nosotros la tecnología tiene sentido cuando se convierte en información útil. Nuestro software conecta propiedades, clientes y demanda. Y hoy sumamos Inteligencia Artificial, Business Intelligence, redes sociales y nuevas herramientas que nos permiten analizar mejor lo que está pasando. Pero no queremos tecnología para presumir tecnología. Queremos que un profesional Alfa mire la información y diga: “Esto está pasando, y esto es lo que tenemos que hacer.” Ahí la tecnología se
convierte en estrategia.
Con el crecimiento de las redes sociales, ¿los portales inmobiliarios siguen siendo importantes?
Por supuesto. Hoy parece que todo tiene que salir de las redes, pero nosotros lo tenemos claro: no es uno u otro; son portales y redes. Cuando alguien empieza en serio a buscar propiedad, entra a internet —y ahora también usa Inteligencia Artificial— para ver qué hay en la zona que le interesa. Ahí los portales siguen siendo fundamentales. Alfa fue pionera en el volcado automático de propiedades desde nuestro software hacia los portales, y eso nos abrió alianzas importantes. Hoy combinamos esa presencia con campañas bien diseñadas en redes y con nuestra propia red. Al final, se trata de estar donde está el comprador.
¿Y cómo nota todo esto un propietario que quiere vender su casa?
Primero, porque no tomamos una propiedad solo para publicarla y esperar a que alguien llame. Una propiedad necesita una estrategia de venta. Tenemos que saber su precio de mercado, qué pasa en su zona, contra qué propiedades compite y qué respuesta estamos obteniendo. Por eso valoramos y damos seguimiento constante. Si una casa no da el resultado esperado, hay que entender por qué y ajustar. Una propiedad que no se vende nos está dando información; nuestro trabajo es saber leerla. Alfa también replanteó la manera tradicional de trabajar con el propietario.
¿Por qué no usan la exclusiva y qué alternativas crearon?
Porque no todos los propietarios necesitan lo mismo. Cada vez encontramos a más gente que no quiere sentirse atada a una inmobiliaria, sobre todo cuando no ve resultados. Pensamos que compromiso no debería significar obligación. Por eso tenemos distintas formas de trabajar. Particular Vende Inmueble es para quien quiere seguir vendiendo su casa por su cuenta, pero con ayuda profesional. Y está nuestro encargo Básico, en el que Alfa se encarga de encontrar al comprador. De la unión de ambos nace Alfa Integral, para nosotros una mejor alternativa que la exclusiva: Alfa trabaja la propiedad con toda su metodología, tecnología y red, y el propietario también puede
participar en la venta. Y hay algo fundamental: nuestro servicio se paga
cuando la propiedad se vende. Los dos queremos lo mismo: que se venda, y que se venda bien.
Y cuando aparece el comprador, Alfa también trabaja distinto. ¿Cómo funciona la Negociación Directa?
Hay algo que siempre me ha parecido curioso del sector. El propietario contrata al asesor para que lo ayude a vender, pero en la intermediación tradicional el asesor termina llevando ofertas de un lado a otro y, como el comprador es quien trae el dinero, se pierde de vista cuál debería ser la función del profesional.
En Alfa lo hacemos diferente. No queremos ser intermediarios; queremos ser mediadores. Sentamos al propietario y al comprador a negociar, con un asesor Alfa mediando profesionalmente para acercar posiciones y buscar un ganar-ganar. No se trata de ponerse de un lado, sino de ayudar a que ambos hagan una buena operación a precio de mercado, protegidos en cada paso. Esta metodología ha logrado que más del 90% de las negociaciones que llegan a esta etapa terminen en acuerdo. Y lo más importante: que propietario y comprador salgan sintiendo que hicieron una buena negociación. Por eso también recibimos referidos de ambas partes.
Después de 20 años en México, ¿qué sigue para Alfa?
Seguir haciendo lo que hicimos desde el principio: no conformarnos con cómo se hacen hoy las cosas. Seguir escuchando al mercado, perfeccionando la metodología e incorporando la tecnología que nos permita hacerlo mejor. Y seguir creciendo, sumando a más profesionales que quieren ejercer de otra manera —con método, con red y con transparencia. Porque al final podemos hablar de Inteligencia Artificial, Business Intelligence, portales o software, pero detrás de cada propiedad hay una persona tomando una de las decisiones patrimoniales más importantes de su vida. La tecnología cambia; nuestro compromiso con las personas, no.
Fuente: Suplemento especial Pymes y franquicias del periódico El Universal – 21 de septiembre de 2026